ATRIBUCIÓN DEL USO DEL DOMICILIO FAMILIAR Y LA PROPIEDAD DEL DOMICILIO

Cuando se produce la ruptura de una pareja con hijos menores de edad y éstos dejan de convivir juntos, nos solemos encontrar el problema de quien se queda residiendo en el que hasta el momento era el domicilio familiar.

El artículo 96 C.c deja bien claro que la atribución de la vivienda es para los hijos y “el cónyuge en cuya compañía queden”; es decir, vivirá en el domicilio familiar el padre que ostente la guarda y custodia de los menores.

No debemos confundir la atribución de la vivienda con la propiedad de la misma. La atribución del domicilio familiar se produce según establece el artículo 96 independientemente de quien sea el titular de la vivienda, uno o ambos miembros de la pareja. Existen sentencias muy interesantes en aquellos casos, muy comunes, en los que el domicilio familiar es propiedad de los padres del cónyuge/pareja al que no se le atribuye su uso. Al ser circunstancias muy especiales se debe estar al caso concreto pero en su mayoría, la jurisprudencia opta por que el propietario de la vivienda inicie un procedimiento  de precario o de comodato, según el caso, para poder recuperar el uso de su domicilio. La principal diferencia es que en el precario la atribución de la vivienda se ha realizado sin ningún tipo de contrato, sin establecer tiempo y sin pegar ningún tipo de renta, por el contrario, en el comodato se establece un tiempo límite de uso del domicilio o se entrega para un uso determinado.

Reiterada jurisprudencia entiende que cuando el propietario de la vivienda es un tercero, no un miembro de la pareja, la sentencia que establece el uso del domicilio no puede afectarle ya que esa tercera persona no ha sido parte en el procedimiento y no ha podido defender sus intereses en el mismo, por lo que la sentencia donde se establece el uso del domicilio no es oponible frente al tercero propietario del inmueble.

En cuanto a los gastos, el propietario del inmueble debe hacer frente de los gastos inherentes a la propiedad como es la hipoteca, el ibi o el seguro de hogar y la persona que tenga atribuido el uso deberá hacer frente a los gastos corrientes, como son el agua, la luz, el teléfono…